Bueno... Caro y su mejor amigo no se pelean exactamente por mi amor, pero se pelean de alguna forma por mí, y si bien esto funciono como un gran impulso a mi ego hace unas semanas, ahora me preocupa/aburre/no me parece divertido.
El tema es así: Caro tiene a su gran amigo de toda la vida, o la secundaria, o el barrio o algo así, Matías (nota mental: prestar más atención a Caro cuando habla). El chico es el estereotipo de hijo único que quiere todo el tiempo la atención, ya sea haciendo show off de su ropa (es gay, obviiiiio), sus gustos musicales, sus levantes (aun ahora que está de novio con su mejor amigo, se sigue haciendo el pistola) o cualquier exageración.
Ejemplo/nota de color: recuerdo una vez en el cumpleaños de Matías, en el que con Caro estábamos un poco emboladas jugando al Backgammon adentro, que él entró a la casa para contarnos que afuera, en el jardín, la fiesta estaba taaan buena y la gente taaan divertida y sacada que bailaban arriba de las mesas. "De las mesas?", pregunté yo, para asegurarme de que lo decía en serio y que no estaba exagerando. "Sí, sí!" respondió, así que con mi peor cara de smartass salí a ver si era cierto (obvio que no! la gente estaba tranquila hablando parada EN EL SUELO), volteé mi cabeza hacia él como diciendo "so?" y me respondió casi apenado "no, no, pero recién estaban todos sacados".... yeah right. A Caro le dio gracia porque en ese entonces todavía no éramos novias, y ella pensaba esto de su amigo (que a veces exagera mucho) pero no me lo había dicho, y yo lo hice de smartass pero inconscientemente (es obvio que no pondría en ridículo conscientemente al mejor amigo de la chica que me gusta! quién suma puntos así?!).
En fin, desde que lo conozco, y conozco a Caro, Matías siempre es divino conmigo. En las discusiones graciosas se pone de mi lado; me hace sentir muy cómoda en su casa; por ahí Caro se queda dormida y él se queda entusiasmado hablando conmigo; siempre me considera; en todo lo que él organiza siempre me reserva un lugar, etc. Y yo agradezco eso, porque uno no siempre tiene la suerte de llevarse bien con los amigos de su novia, o incluso con el grupo de amigos del mejor amigo de su novia [jaja oración complicada] (siempre que salimos viene Matías con otros dos amigos, y se arma un grupo muy divertido con el que salgo la mayoría de los fines de semana).
De mi parte, él me cae bien, pero tampoco exageremos. Al principio tuve que hacer un mínimo esfuerzo para socializar con él, porque claramente me vino como una relación forzada [es decir, yo no fui al pool de gente y seleccioné a Matías como potencial persona de mi interés, sino que me fue impuesto; vino en el Combo Caro]. Este tipo de relaciones políticas/de compromiso en el 99% de los casos conllevan algún tipo de awkwardness inherente al tener que conocer a una persona de una forma no-casual y tener la presión de saber que si no se llegan a caer bien, de ahí en más el resto de los encuentros va a ser incrementalmente forzado. En mi caso fue más fácil porque si bien no soy Miss Sociales, él puso muuucha onda de su parte.
Al principio pensé que él era un genio por ponerle tanta onda, porque asumí que a debía "costarle" tanto como a mí, pero mirando hacia atrás (y parafraseando a Caro) Matías siempre tuvo una suerte de fascinación por mi, y una necesidad de captar mi atención. [Luego de decir esta frase, siento fuegos artificiales recorriendo mi figura, como en un dibujito animado en que con rayos X vemos luces y explosiones de colores en su interior. Es mi ego celebrando y regodeándose. Oooohhhh se siente tan bien!! jajaja.]
En cada reunión, Matías le dice a Caro varias veces que me llame y me invite. Cuando estamos en la misma mesa, siempre encuentra el momento para venir a sentarse al lado mío y contarme un rato de su vida. No quiero ser zorra, y no es que no me importe su vida, pero claramente no me cambia la vida que él me cuente sus cosas, y yo no tengo interés en contarle la mía. Pero finjo muy bien. Puedo sostener una conversación simplemente haciendo las preguntas interesantes, correctas, indagadoras, que hacen que la otra persona se abra y sienta que está teniendo una conversación profunda, aún cuando yo no revele nada de mi parte, y sólo transmita opinión a través del tono de mi pregunta. [Quiero decir que esta habilidad la aprendí de Nardo. Un agradecimiento muy especial.]
En síntesis, en algún punto Matías sintió una conexión potente conmigo, a la que yo di pié por el simple hecho de ser cortés y tratar de caerle bien al mejor amigo de mi novia. Caro dice que está enamorado de mí cuando se pone celosa o se enoja con él, y cuando le digo que está equivocada, apunta a que no está enamorado pero sí tiene una cierta fascinación conmigo, mi entorno, mi grupo de amigos, etc. Le creo.
Y vuelvo al punto de que Matías tiene el síndrome de hijo único, de querer ser el centro de atención, de no saber tomar un "no" como respuesta. Y más que fascinación, creo que soy la persona que él no puede tener, y eso lo hace querer acercarse más. No por un tema romántico/de enamoramiento, sino porque no sólo no me puede tener porque soy la novia de su mejor amiga (y soy super-gay!) sino porque soy muy difícil de impresionar, y él, acostumbrado a impresionar y fascinar a todos sus amigos, conmigo no lo logra. En cada reunión, cuando él se me acerca, le doy un poco de atención (un poco de compromiso, y un poco porque después de un año obvio que lo quiero y me interesa su persona) pero no demasiada, porque cuando estoy con mi novia y sus amigos, mi centro de atención es mi novia, y porque tampoco soy amiga de él, por lo que un extenso racconto de lo que le pasó en la semana no me divierte demasiado.
Matías piensa que somos amigos. Piensa que la fascinación es mutua, o que al menos su reto es lograr fascinarme. Yo, por el contrario, entiendo claramente los límites con los amigos de mi novia, y no me interesa cruzarlos. Él no es mi amigo; es el mejor amigo de Caro. Y si bien no me jode que piense lo que quiera, sí empezó a resentir sus actitudes Caro. Porque cuando discutimos con Caro y ella va a su mejor amigo a descargarse hablándole mal de mí (me da gracia jaja), él se pone de mi lado (!). Porque si Caro le dice de salir, él le recuerda a Caro que debería invitarme (hello, ella puede acordarse sola!), y le dice que me extraña y que hace mucho que no me ve (hello, si me invita es porque quiere verme ella!). Porque llegó cierto punto en que Mati ya daba tan por sentado que si salía con Caro, yo iba a ir sí o sí (lo cual era incómodo para Caro, el estar casi obligada por su mejor amigo a verme), que en vez de arreglar la salida con ella y decirle que me invite, me mandaba un mensaje arreglando conmigo y diciéndome que le avise a Caro. Y ahí fue cuando a Caro la cegó la ira, y explotó cuando en la reunión de mi cumpleaños ella se fue porque se sentía mal pero Matías se quedó con su novio, y después fuimos todos con mis amigos a bailar. Todos menos ella.
La entiendo a Caro cuando se pone mal por el tema. Hay límites. Mi vínculo con Matías tiene que ser ella, no puede ser de otra forma. Si empieza a arreglar salidas conmigo y ella se vuelve una simple "invitada", dentro de poco se va a olvidar de invitarla... aunque...ahora que lo pienso... ESO PASÓ!!! jaja a medida que escribo mi memoria va reflotando anécdotas y no logro escribirlas lo suficientemente rápido.
Anéctoda 1: Como ya dije, acostumbramos salir mis amigos, los amigos de Caro, Caro y yo. Hacemos un gran rejunte divertido. Matías, su novio Ramiro, y Caro, son del Gran Buenos Aires. Mis amigos y yo, de Capital. El día su cumpleaños, una o dos semanas después de la reunión por mi cumple, Ramiro mandó un mail por facebook diciendo que, considerando que varios del grupo (o sea, MIS amigos) no iban a ir hasta el GBA para su cumple, iba a hacer un doble festejo: uno para los de GBA en GBA y otro en Capital para los de Capital, en un bar que queda a cinco cuadras de mi casa, al que vamos siempre antes de ir a bailar a Ámbar. Ahí fue cuando Caro volvió a explotar: El novio de su mejor amigo estaba haciendo un festejo especial para que pudieran participar mis amigos... Cualquiera!!.
Porque, seamos honestos, mis amigos y yo tenemos claros los límites. Ni Ramiro ni Matías son nuestros amigos. Son los amigos de Caro, mi novia, y está todo bien, y nos divertimos mucho saliendo juntos, y bla bla. Pero ninguno de mis amigos haría un festejo especial para que pudieran venir exclusivamente los amigos de Caro!!
Anécdota 2: Ah, ahora que lo pienso, es parte de la anécdota 1... Era el día del festejo exclusivo para que concurrieran mis amigos (no puedo creer lo confundidos que están los amigos de Caro, es ridículo cada vez que lo escribo o releo!) y me llamó por teléfono Matías para preguntarme bien la dirección del bar (hola... acaso no vamos TODOS los fines de semana? Qué clase de barata excusa para hablarme es ésta?). Le dije las calles, y deslizó que a él y a Ramiro se les había ocurrido ir a cenar un rato antes de la hora de la reunión (que sólo era a tomar algo), que obviamente querían que yo fuera, y que si quería podía avisarle a mi amigo Seba. "Bueno, ahora le aviso," le contesté, siendo consciente de que ya Caro se había juntado un par de veces con él para hablar con seriedad este temita de que él sólo está cruzando límites que no dan.
Esa tarde me encontré con Caro y no me dijo nada de ir a cenar con los chicos... Claramente Matías me había avisado a mí sin antes hablar con ella (me pongo en el lugar de Caro y me daría por las pelotas que Nardo o So la llamaran a ella para arreglar una salida en vez de hablar conmigo!) y ya estábamos todos enterados de la cena de hoy (incluso Seba)... excepto ella! El nexo de todas estas personas! De más está decir que a Caro le cayó muy mal, y que se enojó con Matías y conmigo (yo ligué porque sí).
Anécdota 3: (Al final era todo parte de la misma anécdota. Qué trucha que soy!) Para no arruinar el cumpleaños de Ramiro, Caro se tranquilizó y a pesar de su enojo aceptó ir igual al bar. Por supuesto que antes lo llamó por teléfono a Matías y le hizo saber que lo que había hecho era una gran estupidez. Eran las 9 pm y todavía no la había llamado para avisarle que cenaban juntos, o sea, se olvidó de ella por completo. En el bar, Matías hizo la gran Matías: En un momento de la noche vino y se sentó al lado mío (Caro estaba de mi otro lado, es decir, quedé en el medio de los dos) y me dijo -sin que Caro escuchara- que como sus padres estaban de viaje, si yo quería, a él le divertía la idea de que las dos nos quedáramos a dormir en su casa.
¡¡¿¿ME ESTÁS JODIENDO, FLACO??!! ¿¿Acaso no se vino el mundo abajo hace dos horas, cuando tu mejor amiga te llamó para recriminarte que dejaras de flashear que su novia (yo) era tu amiga, y que dejaras de pasar por encima de ella?? Qué demonios hacés planeando conmigo en vez de hablar con ella?
Y ahí lo entendí todo. Él cree que tiene mi complicidad. Él piensa que yo también muero de ganas de ser su amiga, pero que la malvada Carolina es celosa y posesiva, y no quiere compartirme, por lo que debemos vivir condenados a querernos desde la distancia de los límites que ella impone arbitrariamente. Que podemos tratar de fingir que no nos queremos para complacerla, pero en el fondo, en secreto, somos cómplices (Ahh! Es tan Luis Miguelesco todo!). Que Carolina dice "yo soy tu amiga y ella mi novia. Hacé los planes conmigo y no con ella" y él tiene que decirle "sí, sí" para disimular, pero que secretamente yo quiero que los planes los haga conmigo.
Ante su propuesta, le contesté que mejor lo hablara con Caro. No le gustó mi respuesta. Ahí fue cuando se dio cuenta de que no tenía mi complicidad. Y no habló nada con ella. Esperé y esperé, él se volvió a cambiar de lugar y siguió socializando. Yo necesitaba contarle esto a alguien así que cuando Seba quiso salir a la puerta del bar a fumar, lo acompañé y vomité mi asombro por la situación y la infantil actitud de Matías. Antes, le mande un mensaje al celular a Matías diciendo "Mejor arreglá vos con Caro y después me dicen qué decidieron"... Nunca le hizo la propuesta a Caro, y cuando le conté al día siguiente, Caro se puso muy triste y eso me puso triste a mí. No entiendo por qué Matías le hace esto.
En este momento se juntaron, por tercera vez, a hablar del tema. Esta vez fue a pedido de Matías, quién quería que yo estuviera también en esa reunión (cual quie ra!) porque, según se animó a decirle a Caro, me considera su amiga, y piensa que todo es un capricho de Caro, que es innegable que existe una cierta reciprocidad entre él y yo, y que me quiere, que el quiere a todos sus amigos por igual y no puede mantener los límites que le pide Caro.
Caro sabe todo lo que pienso y lo que acabo de escribir, por lo que tiene muy claro que esa reciprocidad no existe. Y no sólo ella no quiere que yo esté en esa reunión, sino que yo tampoco, porque lo que Matías quiere es que yo le diga adelante de él a Caro que sí quiero ser su amiga, pero obviamente si me lo preguntara le diría que no es así. Y eso sería humillante y duro para él, y después de ver la manera tan infantil en la que viene reaccionando, sería de esperar que después del golpe, la represalia sea hacer que Caro elija si quiere verme a mí o a él, en vez de estar todo bien y formar un grupo divertido como sucedía hasta hace poco.
En fin, el chico está siendo un idiota.
Antes de despedirme, les dejo la Anécdota 4, un ejemplo de que Matías no sólo quiere mi atención, sino que le gusta hacer sentir a Caro que compite con ella por mi atención (lo cual es realmente estúpido, y Caro concuerda en este punto).
Yo estaba abordando un avión y me iba de viaje por 23 días. Caro estaba muy triste y ya me estaba extrañando. Yo estaba atrasada haciendo el check in y le dije que la iba a poder llamar recién cuando hubiera entrado al pre-embarque. Interrumpió el proceso de check in un llamado de Matías, que duró menos de un minuto, para desearme que tuviera un buen viaje. En ese momento todo estaba perfecto (fue hace seis meses). Minutos antes de subir al avión la llamé a Caro. Al parecer estaba un poco más triste todavía porque ella le había dicho a su amigo que no le gustaba no poder hablar conmigo por teléfono antes de irme, y su amigo, en vez de tranquilizarla, le había dicho "qué raro, conmigo estuvo hablando como diez minutos y me contó que estaba haciendo el check in y nos quedamos hablando y..." O sea, se portó como un imbécil, y en vez de consolarla le hizo un show off de "tu novia habló más conmigo que con vos". Hay bastantes anécdotas más en las que el chico le hace sentir a Caro que le presto más atención de la que en realidad le presto.
Bien, mañana escribiré sobre el outcome de la conversación que Caro y Matías están teniendo en este momento al respecto.