Oh, Captain, my dear Captain. Mi Sensei...
Ahora que sé que seguís viva, y que seguís pasando por este humilde blog, sólo quiero decir que te extraño.
Las cosas cambiaron mucho desde que nos conocimos. Para bien, pero cambiaron mucho. Y hablar con vos me remite a todo eso.
A cuando Histeria estaba abierto.
A cuando te gustaba la camarera de Histeria/fotógrafa.
A cuando decías diez "como loba" por noche.
A cuando recopilaba Guadifrases.
A cuando me daba verguenza contarte sobre mi primera date que había conocido por chat
A cuando yo era parte de ese grupo que ya ni sé si existe... Cata, Geo, tu tía jaja. Y el resto. No voy a gastarme en inventarles nombres pero sabés de quiénes hablo. Amo mis recuerdos de tener verguenza y a la vez pasarla genial tomando una caipirinha o tres con ustedes en esa terraza.
A cuando fuimos a conocer aquellos gloriosos antros
(como Verona en tu cumpleaños).
A cuando íbamos a dar una vuelta por el boliche y chequear la mercadería.
A cuando conocía chicas en los boliches
(no en Verona, porsupollo!).
A cuando invitaba a salir a las chicas que conocía en los boliches
(no fueron tantas).
Salir, ese desenfreno de querer salir eight days a week... Y pasarla tan genial, aprender algo nuevo en cada salida.
Después te pusiste de novia y yo seguí saliendo con el grupo. Te extrañé ahí; me faltaba mi Captain. De a poco yo también dejé al grupo. De a poco/de golpe... en el medio estuvo todo lo de Caro que también generó que saliera menos con el grupo, y después, de golpe, dejé de salir con ellas y me puse de novia. Con vos ya había dejado de salir hacía rato porque estabas super borrada... Ahora que lo pienso es cierto, a vos también te agarró un período de tranquilidad.
[Ohh! Mi buen Sensei, todo lo que vivo, ella ya lo vivió antes para contarme su experiencia :) ]
Aún cuando las cosas cambiaron, mi querida Sensei, la cuestión es que te extraño. Aún cuando desaparecieron todas las cosas que nombré en la lista de arriba, muero de ganas de que vayamos a bailar a Unna o a donde sea, a chequear la mercadería, a hacer presencia, a formar un nuevo grupo o a recomponer el viejo
(mejor uno nuevo, igual) y a encontrar una nueva terraza de lesbianas que nos superan en edad y hacernos de nuestra mesita, y pedir nuestras caipirinhas, y chamuyar un poco
(por qué no, ahora que ya soy menos tímida y la tengo un poquitito más clara. Ah... Caro... jeje bueno, después manejamos ese tema).
Y ansío que me cuentes de tu viaje, de los cafés y el sushi y el hotel y los boliches y la gente y todo.
Así que estás formalmente invitada a un café o un almuerzo o una cena a tu regreso. Y a todo el plan del párrafo anterior.