domingo, 31 de mayo de 2009

Poker face

Tengo un poder que antes no tenía. Me lo otorgó Caro hace algún tiempo, y es un poder sobre ella. Suena creidísimo y hasta me cuesta concebirlo, pero podría ser el resultado de una especie de desorden de su personalidad manipuladora-sumisa extraña. Ya vamos ¿Cuántos? ¿Tres, cuatro Ámbar? en que se repite la misma dinámica bizarra: Ella peléandose con todo el mundo por pasar toda la noche hablando conmigo. Con su chica actual (o tal vez ya no, porque la zorra siguió mi consejo y se compró una personalidad, y vino a chaparse a otra mina al lado nuestro... w e i r d !), y con su ex (que, como todas las semanas, le dijo que no quería verla ni hablarle nunca más.... Helloooo!! Si ponés a tu ex entre tus números amigos para llamar gratis, y la llamás cada vez que estás embolada en el trabajo, no tenés derecho a decirle que no le querés hablar más!! Incoherente!).

La veo desde fuera de mí, con pesar, lamentando que tome las decisiones incorrectas. Termina siempre mal, triste, discutiendo con todos a eso de las 6 am, y pienso que lo que yo le ofrezco a cambio, si se queda conmigo, no vale la pena. Pero se queda igual. 

Probablemente esa sensación de empatía (o tal vez, pena) sobrevenga como resultado de la culpa, después de tratarla mal. A eso me refería con el poder que me ha otorgado: el poder de tratarla como yo quiera. Y como no puedo tratarla bien (porque sé que si cedo un milímetro, si dedico más de una milésima de segundo a perderme en su sonrisa, entonces se daría cuenta de que, de a ratos, hasta yo tengo mis dudas, y la situación se me terminaría saliendo de control), la trato mal.

Mejor -me autoconvenzo-, que sepa que nada bueno puede salir si sigue insistiendo. Y con eso en mente, me permito humillarla con mis palabras de smartass (ojala existiese una traducción para smartass!). Y ella se queda. Traga con amargura lo que digo, me busca sorprendida, y sólo encuentra mi cara de póker. Soy amoral con ella; soy egoísta. Soy severa sin vacilar y nadie me juzga. Otra noche Ámbar que termina igual, y yo que me desconozco. 

lunes, 25 de mayo de 2009

El llamado de la consciencia

Domingo, 7.00 am

-Hola! Qué hacés?

-Nada, acá.

-No te fuiste a tu casa, no? Estás con X?

-Jajaja sí.

-Interrumpo una situación romántica comprometedora?

-Jajaja... Algo así...

-Bueno, no te robo más tiempo entonces. Sólo quería asegurarme de que sos consciente de lo que hacés...

-Síii jajaja

-...Conocés bien a X, recordás toda la historia...

-Síii

-...Sabés que esto es una one time thing...

-Síii jajaja

-Bueno, no interrumpo más entonces. Beso y saludos a X de mi parte!
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Llamado de V a A, a la salida de Ámbar, sospechando que A no había vuelto a su casa.


Acaso no sería genial si a las 7.00 am nuestra consciencia se acordara siempre de pegarnos un llamadito, para asegurarse de que está todo bien, y de que somos conscientes de lo que hacemos?

jueves, 21 de mayo de 2009

Algunas lecciones

Como parte del servicio U-Haul Madness, destaco la efectividad de mi mensaje (publicado en el post anterior) y rescato las siguientes lecciones para cuando tenemos que deshacernos de una chica U-Haul:

* Pensar con mucho cuidado la elección de las palabras. Ser educadas pero frías. De acuerdo al grado de sintomatología, hasta se puede meter un halago como 'Me pareces una persona muy valiosa' pero siempre seguido de un conector adversativo, como pero o sin embargo. 

* No dejar lugar a dudas de que nuestra decisón ya está tomada. Si se puede, decirlo de ese mismo modo 'Mi decisión es ... '. Que sepa que ya lo meditamos y sopesamos, y que lo que diga intentando hacernos cambiar de opinión es inútil. 

* No usar un exceso de 'creo'. Ese es un error de mi mail. Creo es sinónimo de duda. Duda, en la mente de una mujer U-Haul, significa 'altas probabilidades de poder revertirse si se insiste lo suficiente'. No queremos eso! Eviten los 'creo', 'supongo', 'pienso', 'me parece'. Digan las cosas como son, sin estos suavizantes! 

* Evitar revelar nuestro razonamiento. El concepto es simple: Si estamos pidiendo distancia, es porque antes lo pensamos infinitas veces, calculamos todas las posibilidades, medimos todos los probables efectos, sopesamos todos los factores minuciosamente (ehmm bueno... Así soy yo jaja. Tal vez a ustedes les den raptos pasionales en que no miden todo con tanto cuidado. Mal hecho!). Y probablemente, después de que hayamos insinuado que queremos distanciarnos, ella va a querer buscar una explicación/réplica/justificación a todo lo que le digamos. Entonces, mejor decir poco. Mejor no explicarle todo nuestro razonamiento; cómo llegamos a la conclusión de terminar. Expliquemos, pero en forma corta. Sin entrar en detalles. No le demos lugar a la réplica, porque eso sólo llevaría a una conversación larguísima y sin sentido. Las mujeres U-Haul son expertas en encontrarle una lógica a este tipo de conversaciones.  

Los invito a aportar más lecciones!

Cómo terminó

lo de Claudia [a pedido de Lau :) ]:

Empecemos afirmando que lo de Claudia nunca empezó. Después del papelón del sábado no volvimos a hablar por messenger hasta el martes, en que me notó muy cortada y me preguntó si la estaba evadiendo. Ya venía lucubrando mi discurso hacía unos días; quería algo corto que lo dijera todo, que no dejara lugar a dudas... Ya con la experiencia de Caro había aprendido que dar muchas vueltas y tirar indirectas sólo sirve para que la otra persona interprete lo que quiere. "Es tu naturaleza: te gusta dejar las puertas abiertas", me había dicho Vane. Jaja, naturaleza de india que vive en carpa (platillos y cierre para el chiste malo).

En fin, nada más corto y directo que:

"el sábado me dejaste en evidencia con mis amigas. No fue una impresión mía; literalmente me agarraron en grupo y me dijeron 'Claudia está atrás tuyo'. Así que creo que voy a tomar algo de distancia. Te agradezco por darme el auto el sábado, pero que me lo prestaras sin conocerme fue algo que costó justificar con las chicas. Creo que te dije en Unna que ninguna sabe de mi... Y el sábado como que había demasiada familiaridad -de nuevo, dificil de justificar con mis amigas-."

Cito mi respuesta textualmente porque estoy orgullosa de ella. Creo que se puede aprender de la misma, así que a continuación la analizaré. 

Antes, termino el relato: Claudia respondió, primero, con un mail larguísimo símil carta documento. Con un estilo muy formal, como si le hubiese pedido a un abogado que la redactara para dar paso a la división de bienes comunes (el auto! jaaaa). Pedía disculpas, decía que ella estaba con alguien, que la había sorprendido encontrarme en Unna, que entendía cómo desde afuera mis amigas podrían haber interpretado de esa forma las cosas. Y que respetaba mi decisión de tomar distancia. 

Con mucha fiaca, se lo respondí. De nuevo, escribí otro mail corto y claro, frío, que básicamente repetía la idea del primer mensaje. Al mismo tiempo que se lo enviaba, me llegó un segundo mail suyo, con un estilo más informal y personal.  Como lo mandé al mismo tiempo,  pretendí que  mi escrito valiera como respuesta para los dos mensajes (Arriba la ley del menor esfuerzo! Menos es más!). Y asumí que eso era todo hasta que me llego su tercer mail (!). [No se cómo me agarró por sorpresa, después de todo, probablemente sea un síntoma U-Haul esa sensación que tienen las mujeres de que les quedó algo importante por decir. Diría que es un axioma: mínimo se necesitan 3 mails o conversaciones para cortarles. ]

No tenía nada más para decirle, y lo dejé en evidencia cuando mi  respuesta fue una simple correción a un detalle del que ella hablaba. "No tenés nada más para decir?", inquirió. "No", le dije. Y después me bloqueó en messenger.

Conclusión: o manejé muy bien las cosas, o Claudia no estaba tan loca como creía (me bloqueó ella a mí!). Así que no, no compartimos los gastos de nafta jajaja

lunes, 18 de mayo de 2009

Otra que la gripe porcina

La OMS decidió elevar el alerta mundial a un nivel crítico, dada la cantidad de casos conocidos de contagio del Síndrome U-Haul. Creí que la gota que había derramado el vaso era Claudia prestándome su auto, pero cuando la novia de Guada le propuso mudarse juntas, creo que se llevó el premio U-Haul (sí, ahora también damos premios). Por mi parte, para colaborar con mi granito de arena, decidí abrir una cuenta de mail, una suerte de U-Haul hotline para que las usuarias puedan despejar sus dudas, y consultar sobre cómo lidiar con las mujeres que a la segunda cita ya quieren mudarse juntas y tener dos perros:

uhaulmadness@gmail.com

Lesbianas no infectadas del mundo, no desesperen, el Capitán y el Sensei (una, total aversa al compromiso y la otra, una incurable semi-hippie bastante razonable) estamos aquí para contener y aconsejar. No sabemos bien cómo combatir esta cepa del virus que está pegando tan fuerte -y lamentablemente un barbijo no resuelve nada- pero tal vez entre todas podamos encontrar alguna solución.

Para colaborar, pueden escribir al mail o dejar algún comment contando su anécdota de cuando la chica que recién habían conocido en un boliche la noche anterior, les dejó un pasacalles nauseabundo con muchos corazones y signos de exclamación, con alguna frase de amor crota como 'me flechaste, chinita', y de cómo hicieron para sacarse a semejante loca de encima.

Ubicateee

¿Ya mencioné que en mi equipo nadie sabe que me gustan las mujeres (salvo Juli)? ¿Mencioné también que Claudia tiene un look que dice 'soy torta' a los gritos? ¿Sería arriesgado concluír, entonces, que si hay algo que podría ponerme en grave evidencia ante mis amigas, sería ser vista durante toda la jornada del torneo interactuando con Claudia? Bueno. Eso pasó el domingo. La quise matar.

Mirá, todo bien si tenés onda conmigo. Todo bien si te sentís especial porque ahora sabés mi graaan secreto, porque me agarraste infraganti en un antro L. Porque se confirmaron tus sospechas y ahora pensás que tenés más chances conmigo [Imagino que antes, cuando no tenías confirmación, no sabías si te estabas tirando a una pileta vacía... Ahh no! Cierto que igual te jugaste y me invitaste a tomar un café y a cenar y te rechacé. Es evidente que la pileta está vacía, entonces.] Pero eso no te da derecho a estar todo el día al lado mío hoy! Te dije bien claro que mis amigas no saben de mí... ¿No creíste que les iba a parecer un poco sospechoso si, de la nada, de un día para otro, parecíamos inseparables mejores amigas?

Mis amigas piensan que sólo te vi los 3 (tres!) domingos pasados, en el torneo. Tres veces en toda mi vida! Entonces no da que en el partido del domingo te sientes al lado mío por una hora a darme charla (y mucho menos, que intentes con tanta insistencia que te cuente sobre anoche en Unna, cuando están mis amigas a dos metros!); que vengas a buscarme para que te vaya a ver a tu partido; que te acerques a mis amigas para preguntarles adónde estoy más de un vez; que te cruces conmigo todo el tiempo para decirme alguna pavada; o que vayas a buscarme al vestuario para decirme algo sin importancia, como si no pudieras esperar a que salga. En otras palabras, no da que estés encima mío todo el día, flaca! No es tu lugar! No sos mi novia!

Y... la peor: N O D A que me des las llaves de tu auto para que vaya a buscar a mis amigas!! O sea, con qué cara caigo a buscarlas con un auto ajeno?? Cómo les explico que ahora me tenés taaaanta confianza que te animás a darme tu auto, si sólo nos vimos 3 (t r e s !) veces en la vida??? Estás completamente loca?? Todas las mujeres están así de locas??

Bueno, eso es lo que pasó ayer. Claudia indisimuladamente encima mío todo el día. Yo cayendo a buscar a mis amigas en su auto.* [Ahh y olvidé mencionar que me llamó mientras manejaba, y como no podía atender, le pasé el teléfono a una de mis amigas para que atendiera...¿Cuál fue la primera frase de Claudia a mi amiga, pensando que era yo? "Hola, linda". Me estás jodiendo, flaca??? Desde cuándo nos hablamos así??]

En fín, cayó la tarde en el predio en donde se juega el torneo, y mientras caminaba hacia mi grupo de amigas, noté que estaban mirándome venir en forma sospechosa, así que les dije, considerando que soy centro del mundo, que me dijeran qué estaban hablando sobre mí. "Es que Lore le dijo a Fer que le pareció que Claudia está atrás tuyo..." me respondió una de ellas con timidez. Y claro, yo las entiendo. Son todas un grupito bastante conservador, y las chicas me creen una de ellas (paki, quiero decir jaja). Ellas tratan de aparentar que está todo bien, pero es obvio que un poco las espanta un torneo en donde el 80% de las jugadoras son lesbianas. Y más se espantan aún si es tan obvio que una torta está interesada en una de nosotras (en mí!). Y más aún si yo reacciono con tanta naturalidad, como si no me molestara en absoluto.

Releyendo mi monólogo dedicado a Claudia, tal vez esté siendo soy muy dura. Al fin y al cabo, ella tenía buenas intenciones; sólo quería quedarse hablando un rato conmigo. Hasta me prestó el auto -que no le presta a nadie jamás- para que busque a mis amigas. Pero me molestaron mucho dos cosas: En primer lugar, que me puso en evidencia ante mis amigas. En segundo lugar, que asumió un rol que no le corresponde. No es mi novia, y me conoce hace poco. Ubicate, campeona!


* "Pero vos sos idiota?? Para que aceptaste el auto??" Me preguntaría yo... Es difícil de explicarlo, pero básicamente no me dejó opción. El partido estaba 40 minutos retrasado por nuestra culpa, y me encontraba en la obligación de aceptar cualquier medio que acelerase la llegada del resto del equipo al campo de juego. No podía rechazar el auto una vez que Claudia introdujo las llaves en mi bolsillo. (demasiada confianza!! Disimulá un poco!)

domingo, 17 de mayo de 2009

Sorpresa!

Todo lo que usted necesita saber para saborear (?) el siguiente post es lo siguiente: 1) Juego al hockey con unas amigas de la facultad. 2) Ninguna del equipo es torta, salvo Juli (Ah! claro... Y yo. Y Guada, cuando la invito a jugar cada tanto.). 3) Ninguna sabe de mí, salvo Juli y Guada.

Aparentemente a Claudia la conocíamos de algún torneo pasado. Todo mi equipo parecía conocerla, salvo yo que (por carecer de memoria visual y por contar con una suprema deficiencia para recordar nombres) no tenía la menor idea de quién era ella, ni por qué en el primer domingo de este nuevo torneo al que nos habíamos inscripto, todas mis amigas se habían acercado a saludarla. Pero en ese primer partido Claudia se quedó a alentarnos. Hasta gritó un "Bien, V.!!", y me pidió en broma que no tuviese piedad si encontraba la oportunidad de romperle una pierna a una rubiecita del otro equipo, que no le caía del todo bien jaja. Igual, no tuve la oportunidad...

Anyways, unos días después me mandó un mail para coordinar el horario del próximo encuentro hockístico. Le respondí a la brevedad y con onda que lamentaba no haber podido cumplir con su pedido de darle su merecido a la rubiecita, pero que jugar el siguiente domingo a las 11.00 me parecía bien. Ella tomó mi mail como un guiño y me agregó a messenger. De ahí en más, todos los días laborables, chateamos bastante.

Entre otras nimiedades, en nuestra charla ella tanteaba mi orientación sexual, o dejaba filtrar la suya pero sin ser totalmente obvia. A mí me divertía la situación y como no tenía interés en ella, sería acertado decir que me hacía la boluda. Creo que por eso le sorprendió tanto cuando anoche me encontró en Unna.

[Si usted no sabe qué es Unna, le cuento que dentro de lo crotas que son las salidas L en Buenos Aires, Unna es la fiesta quincenal que cuenta -según mi Sensei, mi Gurú, mi maestra cuyas enseñanzas sigo incondicionalmente- con la mejor mercadería. La dejo que investigue al respecto.]

jueves, 14 de mayo de 2009

Intuición

Especulaciones sobre un posible viaje a Nueva York con Nardo:

Nardo dice: Mirá si vamos a NYC y hacemos un emprendimiento millonario...

Yo digo: jajaja ojaláaa

Nardo dice: Un speeddate gay

Yo digo: jajaja querido, hay todo un barrio gay. Seguro hay un speed date y un sauna por cuadra.

Nardo dice: jajaja no sé, no sé. Hasta que no vayamos no sabemos.


Me quedé pensando... Y si nos mudamos todos en torno a la calle Cabrera y fundamos un Gay Village en Buenos Aires??-- divagué. Perdón.

martes, 12 de mayo de 2009

Jugar a ser

Hoy jugué a la electricista en mi casa. Agarré una caja de herramientas, una escalerita, y desarmé y arreglé el aparato que da luz en mi cuarto. Después recorrí el resto de la casa cambiando lamparitas. Como era de esperar, toqué una lamparita caliente y me quemé los dedos. Pero me la banqué. Me miré los dedos que tenían una suerte de goma derretida adhertida a la piel, y me la limpié en la remera. Desconocí al dolor.

Guardé la caja de herramientas, me puse el delantal y jugué a la cocinera (...sí, también me lavé las manos antes). Hice alguna cosa bien básica, pero que nos dio de comer a mi hermano y a mí. Como era de esperar, cada vez que abrí el horno me quemé los dedos. Busqué un pedacito de planta de aloe, y ahora interrumpo de a ratos el tipeo para jugar con los dedos entre la baba del aloe jaja.

Es genial la categoría con la que alterno entre chongo-electricista que se la banca y exhibe con orgullo sus ampollas duras en las yemas de los dedos, y susanita-ama-de-casa que cocina con delantal y cuida sus manos con aloe natural, gentileza de su huerta personal.

La lechuga popular

Los viernes en Histeria son días de karaoke. No faltan las versiones de Amores de Barra de Ella Baila Sola (a dúo!!), y de varias de la infaltable Celeste Carballo. Como ya mencioné, el público de este bar es bastante... ehmm... madurito? Así que a la vergüenza ajena típica que una siente en un karaoke (propia no; con el correcto nivel de alcohol en sangre uno olvida la vergüenza propia) al escuchar los alaridos que pegan las desvergonzadas intérpretes, se suma un poco de vergüenza y prejuicio extra típico de adolescentes: "A tu edad, qué papelón!".

[By the way, qué triste!, iba a decir "gente de mi edad" en vez de "adolescentes" pero, vamos!, a mi edad también es papelón jajaja... A cualquier edad lo es!. Es que, bueno, a los veintitantos una cree o quiere seguir creyendo que la ventana de oportunidad de hacer ridiculeces todavía no se ha cerrado. Déjenme soñar!]

En fin, con Guada conversábamos con los alaridos símil Shakira de fondo, y cada tanto nos asomábamos a ver quién interpretaba. Nos divertía mucho la imagen, aunque viéndonos ahí, mezcladas entre la multidud de señoras cantoras (una había traído la guitarra!! Histeria Peña Bar!), el panorama de estar subidas al escenario revoleando una servilleta a lo poncho-de-la-Sole, de ahí a un par de años, nos pareció desalentador.

"Si llego a eso, dame un lechugazo. Dame con la hoja de lechuga, tranquila", me autorizó Guada. Y yo me alegré al ver que la hoja de lechuga se masifica como arma popular. Efectiva, humillante, sana y natural, rica en vitaminas, ideal para bajarnos a la realidad cuando hacemos papelones. Y ahora partícipe de una nueva Guadifrase.

sábado, 9 de mayo de 2009

Caramelos

Del viernes, en Histeria:

Guada estaba empecinada en encontrarme pareja, pero yo -que había arrivado con puntualidad y 25 minutos antes que ella- ya había tomado una radiografía del lugar y había diagnosticado una edad promedio de cuarentaytantos a las concurrentes. Not my target.

Entonces llegó Pink (foto 1) -la cantante en versión tercermundista, claro-. Acompañada de Pink II (foto 2). Jajaja no es broma, aparecieron estos dos personajes lookeados tal como se ve en la foto! Iiiiii'm coming up so you'd better get this party started!

Y un rato más tarde apareció ella: LA chica. No se qué me venía diciendo Guada, pero de pronto la perdí. Todas sus neuronas se agolparon del lado de su cabeza que daba a esta chica, para verla mejor, y sólo atinó a balbucear, sin quitarle los ojos de encima:
"Y ésta?... Te la comés como a un caramelito!"

Ya estaba todo dicho Sensei... No hacía falta ese camioneril gesto con la mano, como quitándole la envoltura al caramelito. Pero gracias por la imagen, igual.

viernes, 8 de mayo de 2009

Fea la actitú

Ayyy Chueca, Chueca. Cómo puede ser que siempre nos defraudas?

Corría la primavera de 2007, y con Nardo cada salida a un nuevo boliche gay en la ruta de los G-Maps era una aventura nueva. La Plop! nos parecía increíble en esa época pero, si bien aún no había terminado de colmarse de personajes siniestros, después de unas pocas salidas ya estábamos para algo un poquito mejor.

"Mirá. Acá hay uno en Puerto Madero. Chueca se llama." Y lo guardamos en la cabeza, para caer en algún momento que sintiéramos propicio para seguir incursionando en los puntos de la guía. Un martes finalmente nos liberamos temprano de la facultad, y decidimos pasar. Decepción porque estaba vacío. Ni una mesa ocuapda! Muy lindo todo, pero sin gente, no tenía gracia! Era un momento en nuestras vidas en el que creíamos que con una sonrisa simpática el mundo nos iba a invitar a sentarnos en su mesa, a contarnos sus anécdotas y a invitarnos a las buenas fiestas. Así que sin gente, no se podía.

"Por ahí estaba así porque era un martes": No, volvimos otro jueves y seguía igual. Igual el jueves no es parámetro de nada en Puerto Madero. Pero el viernes pasé por la sede de Chueca en Palermo, y también estaba vacío. Pasé otro día en la semana por la puerta del de Palermo y de nuevo, cero movimiento.

El lunes estábamos con N en el Starbucks de Av. de Mayo y Florida y cuando ya se había hecho de noche, y la hora de volver a casa, volvieron a deslizarse las ganas de salir un rato. "Creo que hay un Chueca por acá, sobre Alsina". Vamos. De última, si está muerto, ya nos estamos volviendo a casa.

Y fuimos. Y las persianas estaban bajas. Gracias que reconocimos el lugar porque, bien chiquitito arriba de las persianas, abajo de un cartel, decía el nombre del lugar. Chueca. Un fiasco.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Amoral

Amoral: Así me siento. Finalmente descubrí lo que me tenía triste en estas últimas semanas; lo que me faltaba. No se trataba de algo que me tuviera inquieta. Por el contrario, me tenía adormecida, me invalidaba. Me faltaba una fuerza vital. Como si todos estos meses me hubiese estado moviendo casi sólo por inercia.

Me explico: toda la vida me gustó alardear sobre mi rectitud, y la convicción en mis valores (más bien tirando a católicos/conservadores). Siempre me la jugué de mina con códigos. Pero no era sólo alarde, ni mera hipocresía. Verdaderamente tenía esa convicción.  Me sentía capaz de distinguir entre lo bueno y lo malo, y lo suficientemente fuerte como para elegir siempre lo bueno.

Pero el año pasado... No sé bien que pasó. Empecé a vivir más rápido, y con más desenfreno. No perdí la oportunidad para ir a todas las fiestas, de salir sin importar qué día en la semana, y sin importar con quién. Me distancié de mis amigos, y conocí gente nueva (gente buena, pero por ella dejé a mis amigos un poco de lado), y le di poca relevancia a la facultad y al trabajo, incluso dejé fútbol a mitad de año. Las ganas de que llegara el viernes por la noche me consumían desde el lunes por la mañana.

No digo que estuviera del todo mal. Tal vez hasta lo necesitara; salir a conocer todo ese ambiente nuevo del que me había imaginado tantas cosas. Pero creo que la impaciencia y el desenfreno estuvieron un poco de más. El tema es que en la velocidad a la que viví todo eso, me perdí. Me olvidé de ese sano ejercicio de detenerme y reflexionar, de evaluar cómo venían las cosas.

Ojo!, no hice ninguna locura, ni cometí ningún acto malo. Pero ayer me sorprendí al darme cuenta de que ya nada me sorprende. Las pequeñas injusticias, las mentiras, los actos de egoísmo... todas cosas que antes me hubieran indignado, hoy casi me son indiferentes. Será ese el primer síntoma antes de convertirme en una persona egoísta, injusta y mentirosa?

lunes, 4 de mayo de 2009

Los días tristes

Mala idea leer El Extranjero de Camus en un fin de semana de tristeza. Lo terminé con un nudo en la garganta, sorpendida de cuánto me he parecido en estos últimos meses a Mersault. Otro fin de semana de tristeza más, que se suma al de Semana Santa.

Semana Santa: otro error. En vez de aprovechar mi tristeza para reflexionar, salí a ahogar penas en alcohol barato y fiesta crota con sabor amargo. Todo a mi alrededor me dio asco, asquerosa Fiesta Plop! de Flores. Me empapé de esa asquerosidad y me di un poco de pena, pero enseguida me olvidé y seguí bailando.