... la pasé como la mierda. Y mirá que yo soy muy medida con mi vocabulario, y que no suelo usar malas palabras. Pero la verdad es que la pasé realmente mal.
2 am - Hablamos por teléfono, determinamos que queremos vernos pero vos estás en lo de tu amigo que vive en zona oeste, y yo recién salgo del cumpleaños de mi abuela en Belgrano. Está tu mejor amigo y su ex novio, vos y... un pibe -Pablo- que te comiste hace uno o dos años, que no sabe que los tres son gay. Y están tomando y fumando (vos también, aunque sabés que odio que la gente fume) y querés que vaya para allá. Yo muero de ganas de verte y te digo que me pidas un remis así voy.
Pero corto el teléfono y tengo una sensación horrible. Vamos a ser vos, tu amigo, su ex, y este pibe odioso que te chapaste alguna vez y que solo por eso lo odio, todos fumados y ebrios menos yo, que voy a estar en una onda totalmente distinta. Eso ya de por sí va a ser muy incómodo. Y cuando quiera recurrir a vos, mi refugio en ese lugar lejos de mi casa y lleno de gente que no conozco... vas a estar totalmente en otra. Y para peor, vamos a tener que fingir que solo somos amigas por este odioso de Pablo. Cómo pensás contenerme en un lugar lleno de extraños si encima no podés actuar como mi novia? [Sí, realmente no me gusta que la gente fume, porque yo no lo hago y después miro todo desde afuera, y tampoco me divierte ver a la gente fuera de sí.]
Te llamo un poco preocupada. Anticipo que la voy a pasar mal y en vez de decirme "no te preocupes, va a estar todo bien", me decís que no tengo obligación de ir. Te pido una respuesta distinta, te digo literalmente "te llamé para que me convenzas, quiero verte". Me decís que la casa está sola y que no te importa lo que piense Pablo; que mientras los chicos toman en el comedor vamos a ir a darnos besos a una de las habitaciones. Sé que no va a ser así, que cuando llegue vas a haber perdido ese coraje, y que más de cinco minutos no vas a permitir que desaparezcamos, pero decido ir de todas formas.
Corto y me llama Sebas con ganas de salir. Le cuento que estoy yendo a lo de tu amigo, pero que si vamos a Ámbar le aviso y nos vemos allá. En realidad preferiría que Sebas viniera conmigo, así no me siento tan sola, pero si llegás a cumplir con el plan de quedarnos en el cuarto, voy a tener que dejar a Sebas a solas con tus amigos. [O invitarlo a unirse a nosotras en plan de trío jaja.]
La cuestión es que me pedís el remis, que va a tardar 20 minutos en salir, y otros 35 minutos en llegar a mi casa. Y de mi casa a lo de tu amigo, 30 minutos más de viaje. No me voy a quejar (no con vos, al menos) porque eee es el viajecito que hacés vos mínimo tres veces por semana para verme. Pero estoy un poco negada a ir, anticipo que la voy a pasar mal. En el camino trato de mentalizarme con que vamos a estar toda la noche en esa habitación, y que no nos va a importar nada. Por las dudas te mando un par de mensajes mientras voy en el auto, diciendo que muero de ganas de verte, que qué bueno que no te importa lo que piensa Pablo porque no te voy a dejar salir de esa habitación. Todo es una estrategia para generarte culpa si no cumplís con lo prometido.
Llego, saludo a todos -que ya se están cambiando para salir-, me agarrás la mano y me llevás al cuarto. En la cama me das un par de besos torpes y me decís "te amo". Todo en dos minutos. Fumada y ebria; y encima en un momento en que yo no te puedo devolver el 'te amo'. Realmente no me sirve así. Sonrío, te doy besos, no me acuerdo bien qué hago pero vos lo seguís repitiendo. Yo ya me lo veía venir.
En vez de alegrarme por este momento, mi cabeza gira alrededor de la noticia que me diste al entrar: todos se están cambiando para ir a Ambar. A ver. Averaveraveraver. Me estás jodiendo? Estuve una hora y media con el temita del remis, para que ahora pretendas que subamos al auto de tu amigo y vayamos a un boliche que queda a diez cuadras de mi casa??! No me podían avisar antes?! 15 minutos estuve en la casa de este chico, mientras se ponían las zapatillas y se alistaban. Y salimos de nuevo. Y yo sólo pensaba en cuánto odiaba el modo en que me habías dicho que me amabas. Fumada y ebria, rápido porque ya salíamos, o sea, con cero intimidad. Tuve cero segundos para que nos hiciéramos unos mimos después de tus palabras. Lo dijiste, te levantaste y me arrastraste al living, para ver cómo uno de tus amigos se peleaba con el perro por una ojota.
Y ahí estamos, en el auto. Cero contacto conmigo porque, claro, Pablo está al lado tuyo y no querés que se de cuenta de que vos y tus amigos son re contra homos. Todo está tan a la vista (helllooooo! estamos yendo a un boliche gay, o qué?!) que si te agarro la mano se conectan automáticamente todos los puntos.
Y vos estás tan alegre, que se te ocurre gritar " A Pablo le gusta V.!". Ehhh??! Claro, vos lo gritás como quién grita "Pablo se tiró un pedo" [otra palabra que nunca uso; imaginen mi ira] pero Pablo se pone rojo y aprovecha que yo le estoy mandando un mensaje de texto a Sebas (para avisarle que nos encontramos en Ambar) para manotear mi teléfono y agendarme su número. Todo enfrente tuyo, y es muy graciosa tu cara de querer matarte y matar a Pablo. Me regodeo internamente, porque por algún motivo te estoy odiando.
[Sigue]