martes, 23 de febrero de 2010

Dónde está V.?

V. no fue abducida por una nave alienígena. Tampoco fue tragada por el Triángulo de las Bermudas.


V. está de vacaciones en Disney!

Yeahhh




lunes, 15 de febrero de 2010

De lagartijas y cucarachas

Hoy fuimos con mi familia a la casa de unos tíos, y el quincho estaba invadido por dos lagartijas. No tuve ningun problema en levantar una del piso y perseguir a la otra por la pared, hasta que la agarré y la paseé orgullosamente por la casa, para que todos la vieran.

Ahora bien, cuando llegué a mi casa y vi a una gigantezca cucaracha mirándome desde la puerta del placard entré en un estado de total alerta/pánico. Corrí todos mis bienes preciados (la notebook, mi bolso de fútbol, mi nuevo cactus, y unas bolsas de ropa que compré el fin de semana) de los alrededores del asqueroso bicho (siempre alerta, en puntas de pié, balanceándome de una pierna a la otra) para que no fueran contaminados por sus horrorosas patas (que me dio asco el sólo pensar en describirlas), y en unos pocos segundos -cuando todos los elementos estaban a salvo- corrí a buscar a mi hermano y -lloriqueando- le dije que había una cucaracha de proporciones apocalípticas en mi cuarto. [Mirá si la dejaba sola y aprovechaba para tomar de rehén a mi computadora!!!?]

Como si fuera poco, mi madre, que veía todo desde el sillón mientras leía una revista, comentó indignada "ay!! V.! Le tenés miedo a las cucarachas??!" [Acaso no me parió esa mujer? Acaso no fui corriendo desesperada a ella o a mi padre toda la vida cada vez que vi una cucaracha?] "...Porque vos sabés que leí -y aparte conozco personas que les pasó eso- que el miedo a las cucarachas se presenta en las personas que fueron abusadas de chicas", siguió explicando, aun más indignada....

Oh madre, me estás jodiendo???!! Qué demonios fue ese comentario típico de vieja que lee alguna revista boluda y escucha conversaciones ajenas sólo para acotar una estadística ridícula que se reivindica con un 'conozco gente que le pasó'?? Aparte, qué es eso de tirar semejante bomba 'te abusaron de chica', ´como si fuera un detalle menor??? [no, no me abusaron. mi madre está loca, simplemente.] A veces la desconozco.....

jueves, 4 de febrero de 2010

Sos idiota, nena?

4.15 am - Sí, 4.15 am, porque todo lo anterior sucedió en 15 minutos. Y ahora estoy arrastrando a Caro por las escaleras, con Sebas que nos sigue. Caro no suelta el teléfono porque busca a sus amigos (supuestamente) mandándoles mensajes de texto; yo miro el teléfono de reojo alerta a que no le esté escribiendo a su ex. La situación es horrible, es horrible pensar en que de ahora en más, por el resto de la noche voy a estar desconfiando y pasándola mal en vez de bailando y divirtiéndome. Odio que me pusieras en esa situación.

En Ámbar, atrás de la pista hay un sector de silloncitos en 'L' adonde todos van a morir o a chapar. Ahí están el amigo de Caro, su ex y el odioso de Pablo. Cada uno en peor estado que los otros dos, no dan más y se nota en sus caras de cansancio y desihdratación. Adentro del boliche hace 40 grados, no corre nada de aire y no hay espacio para moverse.

Es obvio que no quiero estar ahí. Al fin y al cabo, mi plan original era que nos quedáramos toda la noche en una cama, sin Pablos o Lauras. No quería salir. Eran casi las las 4 am y yo recién llegaba a lo de tu amigo. Quería quedarme ahí, no ir a bailar y terminar así. Te odié por no cumplir con lo de quedarnos en la habitación; te odié por decirme que me amabas y no darme dos segundos de intimidad para procesarlo y hacernos mimos; te odié porque por culpa de la presencia de Pablo, no querías darme un beso; te odié por la aparición de Laura, aunque no fuera tu culpa; te odié también por tu reacción ante su aparición, porque hubiera pretendido un 'hola y chau' en vez de una burlona conversación distendida en mi cara. Ahora te estoy odiando porque estás tirada en esos silloncitos de mala muerte, con cara de destrozo, en vez de venir a bailar conmigo. Te odio porque si me arrastraste a un lugar adonde se baila, mínimamente exijo que bailes conmigo. Te odio porque me habías prometido que una vez adentro del boliche nos íbamos a perder de Pablo y tus amigos, y me ibas a dar todos los besos que quisiera, y no estás cumpliendo. Y encima estoy con Sebas, que aguantó despierto en su casa hasta las 4 am para venir con nosotras, y dudo mucho que lo haya hecho para verte a vos y a tus amigos sentados, destrozados de ebriedad y cansancio. Yo tampoco vine para eso.

Vamos a bailar, te digo con mi terrbile cara de odio. No das más así que te compro unas botellas de agua y te insisto con la menor comprensión y simpatía del mundo para que te levantes y vengas con Sebas y conmigo al centro de la pista. Por dos segundos bailamos y saltamos y nos tiramos agua, pero termina la primera canción y ya salís con un "ya vengo". No sé que me pasa, pero vos causaste esto en mí, y ahora estoy nerviosa porque no te tengo a la vista y no quiero que te encuentres con tu ex. [Sí, celos se llaman, pero nunca antes me sentí tan horrible y desconfiada y loca. Muchas gracias por volverme loca, mi amor.]

Volvés a los cinco minutos y anunciás que tus amigos quieren irse. Bien hecho, chicos. Ahora ustedes también se ganaron mi odio. No sólo tuvieron cero consideración para la persona que estuvo media hora esperando un remis y media hora arriba de un remis, para avisarle que salíamos a diez cuadras de su casa apenas llegó, sino que ahora se les canta irse y no tienen ninguna consideración acerca de si Sebas o yo queremos quedarnos bailando. Acaso no entramos al boliche hace 15 minutos?

Y repito: Cero ganas tengo de quedarme. No hay nada que quisiera más que alejarme de Laura, del calor, del sudor de la muchedumbre que baila, y de las sospechas y la desconfianza que ahora me infunda este lugar, que hasta el sábado pasado creí que dominaba. Si me quedo, si insisto en quedarme y te miro con una terrible cara de orto cuando me anunciás que tus amigos quieren irse, es por Sebas. Porque toda esta desconsideración de hacernos venir por 15 minutos, de última yo me la banco porque 'es la novia que me tocó', pero Sebas no tiene por qué bancarlo.

Y nos quedamos. Pero vos no largás el teléfono. Y mi paciencia se termina. Si antes te veía con el celular y trataba de convencerme de que mensajeabas a tus amigos, ahora directamente te arranco el teléfono de las manos para ver qué escribís. Destinatario: Dai3, leo. Dai3? Dai3??? La piba esa que te comiste hace un poco más de un año (según me contaste; ahora desconfío hasta del último detalle) y que se supone que son amigas, pero cada vez que te ve te pregunta si estás soltera y te tira los perros?? WTH?!! Pero vos estás en pedo?? No puedo creer como no te cansás de faltarme el respeto!! "Es que siempre que vengo a Ámbar la saludo", me contestás. Pero sos idiota, nena?? No ves que el horno no está para bollos? A vos te parece que cuando la vea va a mejorar en algo mi noche? Que nos va a hacer bien como pareja?? Que no se va a terminar de ir todo a la mierda??! "Ah, pero bueno, calmate. Si la saludaba, iba a saludarla con vos, las dos juntas...", respondés insolente. Pfffff!!! Voy a explotar acá. No te tiré el teléfono a la mierda no sé bien por qué. Porque de sólo releer mi relato me dan ganas de ir a buscarte y tirarlo por la ventana. Y darte una buena patada en el culo.


[Sigue. ya falta poco.]

miércoles, 3 de febrero de 2010

Volviiiste!!

Vamos en el auto. Tu mejor amigo y su ex novio adelante; Pablo, vos y yo, atrás. Vos estás en el medio y cuando tirás tu cuerpo hacia adelante para hablar con tu amigo, Pablo aprovecha y me sonríe. No pierdo la oportunidad para comentártelo al oído y que así lo odiemos en complicidad.

4 am - A Sebas lo encontramos en la puerta del boliche. Entramos rápido; a esta hora ya no hay fila para entrar. Lo primero que hacemos es subir una de las escaleras, porque tus amigos quieren ir a los baños de arriba. Vos, Sebas y yo enfilamos a esa suerte de balcón desde donde se puede ver el escenario y la pista principal. Pero a medida que caminamos, tu cara se retuerce de espanto, mirando siempre hacia adelante.

Paréntesis: Odio ir a bailar con vos. Ya te lo dije. Odio ir a bailar con vos porque nunca bailás, ni me mirás mientras bailamos, ni me das bola. Lo único que hacés es mirar a tu alrededor, buscando gente conocida. A alguna de tus ex, a alguna que te chapaste hace uno o dos años... Después me decís que se volvieron amigas, que no pasa nada. Qué me importa?? Holaaa! Odio a tus ex! No quiero cruzarlas y vos encima las buscás con la mirada!
Así que cuando me doy cuenta de que estás buscando a otras, me enojo mucho. Mal. Te grito, me violento. Me vuelvo una persona horrible.

Volvamos a la narración: Tu cara de sorpresa/espanto no pasa desapercibida. Instantáneamente giro mi cabeza en dirección de lo que estás mirando, alerta y lista para atacar, pero entre el grupo de gente disperso que baila arriba, entre el humo de máquina y la escasa luz, no distingo nada particular. Te agarro un hombro y te pregunto qué viste. Todavía con cara de OMFG, me contestás que no es nada. Insisto. Insistis en que no viste nada.
Este tipo de idioteces que me hacen sentir que me tomás de estúpida son las que pueden provocar que haya roces entre nosotras toda la noche. No arranquemos mal, por favor.
Caminamos unos pasos más, cerca de la barra. Con Sebas atravesamos todo ese sector, pero te perdemos en el camino. Me doy vuelta para buscarte y no lo puedo creer. No lo puedo creer. Na te la pue... Quiero salirme de mi cuerpo y buscarte y matarlas. A vos y a tu ex. Hablando como si nada... Pero si hace un segundo caminabas al lado mío!! [Pero si esta HDP estaba en otra provincia!!!!

Y ahí estás, hablando con la pendejita que se suponía que estaba en Corrientes. Las dos felices, charlando como si no hubiera nadie alrededor, contentas de haberse reencontrado. Antes de inflar el pecho [?] e interrumpirlas, lo agarro a Sebas y con orgullosa cara de 'yo sabía, no lo puedo creer' [y aunque no sé muy bien qué es lo que no puedo creer] las señalo y le digo que te voy a matar. 

Atropello con el cuerpo a la gente que se interpone entre vos y yo. Las miro fíjamente a medida que me acerco y manoteo la camisa de Sebas para asegurarme de que no se pierda. Me paro un poco atrás de Laura [tu ex] y me mirás con cara de "oh dios mío, esto no es un sueño, y en la vida real yo había venido a bailar con mi novia y en vez de eso me puse a  hablar con mi ex que tanto odia y ahora caigo a la realidad y no sé en donde meterme." [Una cara bastante específica y difícil de confundir, si me preguntan.] Ella te sigue contando de sus travesías en el interior del país. Yo le meto un manotazo en el hombro y con toda la ironía que puedo juntar en el transcurso de esa acción, y con mi sonrisa de odio más exagerada la saludo "Lauriii! Volviiiiste!!".  

Intercambiamos dos o tres palabras. Ella se hace la inocente y me cuenta que recién volvió, y que no viene a bailar a este boliche desde hace varios meses. Yo la escucho de costado pero te miro a vos con odio, Carolina.

Y mientras con Sebas nos quedamos unos minutos bailando al lado de ustedes, para que terminen de saludarse y yo pueda matarte con un poco más de privacidad. En el medio deslizo en tu oído un "Qué casualidad, no? El día que te corto, se va a vivir a otra provincia, y el día que me decís que me amás, vuelve". Estoy odiando que le siguas hablando, pero no te voy a arrancar ni a arrastrar de ahí, ni te voy a hacer una escena. Me alcanza con imponer mi presencia al lado suyo e incomodarte al máximo. No te voy a poner en rídiculo pero cuando tengamos dos minutos a solas pienso que mi descarga va a ser titánica. 


Qué carajo hace tu ex ahí? No estaba en otra provincia??! Y no, me importa un pedo [Carajo y pedo en el mismo párrafo. Danger] si sabías o no que ella iba a estar acá. Ahora sospecho de todo. Te grito. Te veo mandando un mensaje de texto y te agarro el teléfono para ver a quién le escribís. Te sugiero ir a bailar a la pista de abajo [no quiero quedarme ahí arriba ni un segundo más] pero vos te quejás de que abajo hace mucho calor. Te agarro del hombro y te aviso que no estás en posición de exigir nada. Te tiro del brazo, te voy arreando como si fueras ganado porque, encima de todo, fumada y ebria caminás lento como si estuvieras perdida. Toda la suavidad con la que podría haberte tratado se perdió cuando nos encontramos a Laurita.


[Sigue..]

martes, 2 de febrero de 2010

El día que me dijiste que me amabas...

... la pasé como la mierda. Y mirá que yo soy muy medida con mi vocabulario, y que no suelo usar malas palabras. Pero la verdad es que la pasé realmente mal.

2 am - Hablamos por teléfono, determinamos que queremos vernos pero vos estás en lo de tu amigo que vive en zona oeste, y yo recién salgo del cumpleaños de mi abuela en Belgrano. Está tu mejor amigo y su ex novio, vos y... un pibe -Pablo- que te comiste hace uno o dos años, que no sabe que los tres son gay. Y están tomando y fumando (vos también, aunque sabés que odio que la gente fume) y querés que vaya para allá. Yo muero de ganas de verte y te digo que me pidas un remis así voy.

Pero corto el teléfono y tengo una sensación horrible. Vamos a ser vos, tu amigo, su ex, y este pibe odioso que te chapaste alguna vez y que solo por eso lo odio, todos fumados y ebrios menos yo, que voy a estar en una onda totalmente distinta. Eso ya de por sí va a ser muy incómodo. Y cuando quiera recurrir a vos, mi refugio en ese lugar lejos de mi casa y lleno de gente que no conozco... vas a estar totalmente en otra. Y para peor, vamos a tener que fingir que solo somos amigas por este odioso de Pablo. Cómo pensás contenerme en un lugar lleno de extraños si encima no podés actuar como mi novia? [Sí, realmente no me gusta que la gente fume, porque yo no lo hago y después miro todo desde afuera, y tampoco me divierte ver a la gente fuera de sí.]

Te llamo un poco preocupada. Anticipo que la voy a pasar mal y en vez de decirme "no te preocupes, va a estar todo bien", me decís que no tengo obligación de ir. Te pido una respuesta distinta, te digo literalmente "te llamé para que me convenzas, quiero verte". Me decís que la casa está sola y que no te importa lo que piense Pablo; que mientras los chicos toman en el comedor vamos a ir a darnos besos a una de las habitaciones. Sé que no va a ser así, que cuando llegue vas a haber perdido ese coraje, y que más de cinco minutos no vas a permitir que desaparezcamos, pero decido ir de todas formas. 

Corto y me llama Sebas con ganas de salir. Le cuento que estoy yendo a lo de tu amigo, pero que si vamos a Ámbar le aviso y nos vemos allá. En realidad preferiría que Sebas viniera conmigo, así no me siento tan sola, pero si llegás a cumplir con el plan de quedarnos en el cuarto, voy a tener que dejar a Sebas a solas con tus amigos. [O invitarlo a unirse a nosotras en plan de trío jaja.]

La cuestión es que me pedís el remis, que va a tardar 20 minutos en salir, y otros 35 minutos en llegar a mi casa. Y de mi casa a lo de tu amigo, 30 minutos más de viaje. No me voy a quejar (no con vos, al menos) porque eee es el viajecito que hacés vos mínimo tres veces por semana para verme. Pero estoy un poco negada a ir, anticipo que la voy a pasar mal. En el camino trato de mentalizarme con que vamos a estar toda la noche en esa habitación, y que no nos va a importar nada. Por las dudas te mando un par de mensajes mientras voy en el auto, diciendo que muero de ganas de verte, que qué bueno que no te importa lo que piensa Pablo porque no te voy a dejar salir de esa habitación. Todo es una estrategia para generarte culpa si no cumplís con lo prometido.

Llego, saludo a todos -que ya se están cambiando para salir-, me agarrás la mano y me llevás al cuarto. En la cama me das un par de besos torpes y me decís "te amo". Todo en dos minutos. Fumada y ebria; y encima en un momento en que yo no te puedo devolver el 'te amo'. Realmente no me sirve así. Sonrío, te doy besos, no me acuerdo bien qué hago pero vos lo seguís repitiendo. Yo ya me lo veía venir. 

En vez de alegrarme por este momento, mi cabeza gira alrededor de la noticia que me diste al entrar: todos se están cambiando para ir a Ambar. A ver. Averaveraveraver. Me estás jodiendo? Estuve una hora y media con el temita del remis, para que ahora pretendas que subamos al auto de tu amigo y vayamos a un boliche que queda a diez cuadras de mi casa??! No me podían avisar antes?! 15 minutos estuve en la casa de este chico, mientras se ponían las zapatillas y se alistaban. Y salimos de nuevo. Y yo sólo pensaba en cuánto odiaba el modo en que me habías dicho que me amabas. Fumada y ebria, rápido porque ya salíamos, o sea, con cero intimidad. Tuve cero segundos para que nos hiciéramos unos mimos después de tus palabras. Lo dijiste, te levantaste y me arrastraste al living, para ver cómo uno de tus amigos se peleaba con el perro por una ojota.

Y ahí estamos, en el auto. Cero contacto conmigo porque, claro, Pablo está al lado tuyo y no querés que se de cuenta de que vos y tus amigos son re contra homos. Todo está tan a la vista (helllooooo! estamos yendo a un boliche gay, o qué?!) que si te agarro la mano se conectan automáticamente todos los puntos.

Y vos estás tan alegre, que se te ocurre gritar " A Pablo le gusta V.!". Ehhh??! Claro, vos lo gritás como quién grita "Pablo se tiró un pedo" [otra palabra que nunca uso; imaginen mi ira] pero Pablo se pone rojo y aprovecha que yo le estoy mandando un mensaje de texto a Sebas (para avisarle que nos encontramos en Ambar) para manotear mi teléfono y agendarme su número. Todo enfrente tuyo, y es muy graciosa tu cara de querer matarte y matar a Pablo. Me regodeo internamente, porque por algún motivo te estoy odiando.


[Sigue]