Mi fin de semana, como es usual, dio para todas las salidas L para las que alcanzó el tiempo. Cache-ngue Fest el viernes, la fiesta de Plan V y Ambar, el sábado.
Cachengue Fest fue Cachengue Fest. Croto y mal ambientado como siempre, sólo que esta vez fui más consciente de ello porque, como manejaba, sólo tomé un Speed. La falta de alcohol fue suficiente para notar que esta vez no había un proyector pasando The L Word, que la música estaba toda mal enganchada (como si el Dj hubiera sido el Windows Media Player, en modo "superposición" de las canciones, pisándose descoordinadamente unos 5 o 6 segundos) , y que la iluminación era un flash. Literalmente, UN flash. No un flash de "wooow, qué flashh, boló!". Hablo de las luces apagadas, y un mísero aparato luminoso cegándome a intervalos epilépticos. Basta de hablar del flash.
La fiesta de Plan V fue una experiencia distinta que me recordó a la época (el año pasado jaja) en la que iba a fiestas hetero improvisadas en algún lugar perdido de la Capital. Ésta fue en un teatro a media cuadra del Abasto, un lugar del tamaño del patio de mi casa techado a la mitad. En el quincho (parte techada con una chapa) se bailaba, en la parte descubierta había mesitas redondas chiquitas para tomar algo o comer un pancho. La barra era el kiosquito del teatro, que vendía panchos for real. O sea, imagínense a un par de chicos saliendo de ahí, sosteniendo/engullendo una salchicha a medida que regresaban a sus mesitas. La iluminación provenía del kiosquito, porque en el galpón la luz estaba apagada, y aún así el resplandor de la luz incandescente de la barra/kiosco era suficiente como para que nadie en la "pista de baile" se arriesgara a bailar con movimientos demasiado osados. (Se sabe que a menor luminosidad, mayor deshinibición.) Los más sacados éramos Agus y yo, bailando una seguidilla de 6 canciones de Madonna (porque se ve que en el Windows Media las canciones se reproducían por orden alfabético).
La improvisación de la fiesta, lo mucho que me divierto cuando salgo con Agus, la satisfacción de haber salido por fín a un lugar con un ambiente que estaba bueno, y de haberme alejado de lo bizarro de las Plop/Ambar/C.Fest/Bach, se fundieron en una salida en la que la pasé muy bien.
Igual nos fuimos de ahí y caímos en Ambar a eso de las 5 am, movidos por la necesidad de escuchar Womanizer y I Kissed a Girl, y de bailar con más locura, porque la gente en Plan V bailaba muy como adultos. Tal vez fue porque eran adultos...Hmmm.
Anyways, Ambar estuvo divertido como siempre. Pero más raro que lo habitual, porque a los 15 minutos de haber entrado, me encontré con Caro. Y nada, nos quedamos hablando con ella unos 20 minutos, hasta que -con mucha autodisciplina- me obligué a alejarme. Agarré a Agus de la mano y nos fuimos a la barra de arriba. Ahí estuvimos media hora y volvimos a bajar, volví a Caro. Le pedí a Agus que dentro de 5 o 10 minutos inventara alguna excusa para alejarnos de nuevo. Obviamente me divirtió la situación de hablar bien de cerca con Caro, tener que hablarle al oído porque la música estaba muy fuerte y "no le gusta que le griten". Tal vez algún roce accidental, de esos que uno tiene con todo el mundo al hablar, pero que con ciertas personas parecería que se dan en cámara lenta. Igual, exagero las cosas. Al fin y al cabo, hablamos de fútbol, música, la fiesta de la que venía, y alguna que otra pavada, con muchas interrupciones de mi parte, considerando que al mismo tiempo bailaba y saltaba con Agus (como para no dale demasiaaada bola a ella).
A los 10 minutos Agus cumplió con su obligación, y me alejó de Caro con la excusa de que teníamos que buscar a su amigo. Y nos fuimos al centro de la pista, y bailamos un rato largo hasta que Caro se nos acercó para decirme que se iba. "Bueno," le contesté. "Te puedo dar un abrazo?," me preguntó.
Y ahí llegó lo bizarro de lo bizarro. Una seguidilla de abrazos fuertes y eternos, de esos que hemos visto en las películas románticas hollywoodenses. Yo bajaba mis brazos, y ella seguía abrazando. Yo aprovechaba el clímax de I Want To Break Free de Queen (Oh! Casualidad!) para mandar algún paso de baile alocado que separase nuestro cuerpos y, de nuevo, ella volvía a agarrarse. Ella se acercaba con los brazos abiertos y yo, con una sonrisa, me tiraba hacia atrás a lo Matrix, esquivando las balas (literalmente, la imagen es esa. Curvé mi espalda hacia atrás con alevosidad). En cierto punto, deslicé un "Dejame en paz" en su oído. Cómo no se dio cuenta, en algún momento entre el tercer y el quinto abrazo, que ya era hora de irse??
Finalmente se fue. Y agarré a Agus de la mano, y le pedí "sacame de acá ya". Y empezamos a bailar de nuevo. Y Caro volvió y me agarró por atrás, me tapó los ojos. Me costó soltarme, me dí vuelta, hubo un abrazo final. Compruebo una y otra vez que está loca.