jueves, 18 de noviembre de 2010

Mini Crisis

Rebelión en la granja. Blogueo desde el trabajo.

Voy un mes y medio de trabajo y todavía no me adapto. Me asustan los procesos de la empresa. Todo eso de tener que marcar cuantas horas dediqué a cada sección del proyecto, tener que mandar mails con updates de mi progreso a mi Manager indio que vive en California; la enormidad de la empresa y sus procesos internacionales, donde cada comunicación va con copia al departamento de Recursos Humanos, al Industry Analyst y al Project Manager; me intimidan.

Yo, acostumbrada a la pequeña consultora macroeconómica en la que estaba hace tan solo unas semanas, a mi oficina propia, a mi oficina luego compartida con el pasante, a mis tiempos, a mi trabajo casi freelance, a mi relación casi de pares con mis jefes, a que alcance con mi conocimiento para hacer mi análisis, a investigar con más profundidad los temas de mi interés, a quedarme hasta tarde terminando un informe, a llegar a la hora que quería, a trabajar desde casa cuando se me antojaba. Heme aquí, en un cubículo. En una oficina en la que hay otras otras 16 personas, cada una en su cubículo, en su proyecto, casi sin estar al tanto de lo que hace el que está su lado. A dos computadoras, mi Manager local. Si no hubiera escuchado tantos rumores de que está loca, de que amenaza con echar, de que tiene puras críticas siempre... diría que es buena. Tal vez buena sólo conmigo, tal vez por ser nueva y porque aún no se cumplió el plazo en el que se espera que esté adaptada a la cultura de la empresa. Tal vez porque no sabe que estoy todo el día en Gtalk, que revisó Facebook cada media hora, que miro la evolución de la bolsa cada 10 minutos entre las 11 am y las 12 am para ver como arrancó mi mini-cartera, y a las 4.30 pm para ver como cerró.


La empresa, Frost & Sullivan. Suena muy lindo el nombre, y es una empresa internacional de research y consultoría enorme. Se supone que yo quería esto!


Solo espero que se trate de una crisis de las primeras 6 semanas. O una crisis del primer proyecto. Y que después todo fluya con mayor suavidad, sin roces con jefes, sin pasarme de los deadlines. Siempre creí que yo era una de esas personas que congenia con 'el sistema'. Que está hecha para llevar un horario de oficina.

 Si no funciona, al menos sirvió para el autodescubrimiento... qué fiasco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario