Sigo acá. Tres meses después de haber renunciado a mi último trabajo. Desempleada. En teoría la situación debería deprimirme, pero no; estoy bien. Estoy tranquila, descansada, relajada, disfrutando del máster y de nada más.
He logrado romper con el mito de que si no hago deporte/actividad física, si no escribo en el blog con la frecuencia que alguna vez escribí, si no sigo practicando batería, si no voy a los médicos y dentistas a los que debería haber ido ya hace un buen rato; no es por falta de tiempo. Es simplemente porque no quiero. Porque estar echada está bueno. Al margen, mejor que empiece con todas esas cosas pronto, o me voy a arrepentir cuando me halle reinsertada en el mercado laboral.
Mi to do list es extensa y no avanzo con nada. Es tan cierto eso de que, cuando uno tiene un tiempo destinado a hacer una determinada cosa, ocupa ese tiempo (mínimamente) en hacer esa cosa aún cuando podría hacerlo en mucho menos tiempo. Es así como digo "hoy estudio Evaluación de Riesgos" y me pongo tan vaga como la definición de la actividad del día. Tal vez leo la bibliografía de la materia un rato, y luego... ehm no sé muy bien en qué se me va el tiempo. Capaz que en una de mis tantas iniciativas (no concluídas) de acomodar mis cosas. Mi placard, mis cajones, mi biblioteca, mi escritorio... todos requieren de una reorganización que hace años no llega por "falta de tiempo". Una ayuda visual:
(Quiero destacar que una parte de esos apuntes -tal vez el 5%- está ahí porque son materias que rendí hace poco y todavía no me dieron la nota. Por cábala no puedo archivarlos hasta haberme sacado de encima la materia, evento que se materializa con el conocimiento de mi nota.)
En cuanto a notas, andamos muy bien. El máster resultó más fácil de lo que esperaba, y estoy clavando varias A. No pensé que me fuera a importar el promedio, hasta que mi primera nota fue una A y de ahí en más la ambición pasó de querer"aprobar" a "que no baje el promedio". Igualmente no estoy estudiando nada así que, más que una ambición, es un cruzar los dedos y pedirle a la vida que el resto de mis compañeros no me tire la curva para arriba... Oh, mediocrity.
Me parece que, en parte, mi no-depresión por el desempleo se debe al buen desempeño en clase. La estaba pasando mal cuando trabajaba, y no disfrutaba ni un poco de las clases. Ahora que mi vida entera gira alrededor de esta maestría part-time, puedo escuchar las clases sin quedarme dormida, y empiezo a sentir el gustito por distintos temas financieros.
Tesis de la Licenciatura: pendiente! Sí! Me olvidé de decirlo (en realidad, me avergoncé y lo oculté). No entregué mi tesis de licenciatura todavía, aún cuando terminé de cursar en 2008. Así que, si no quiero echar el máster a la basura, mejor que me ponga a escribir. Posiblemente no lo mencioné en ningún post anterior porque es un tema difícil para mí. Estoy decepcionada de mi misma. Todo lo que escribí en los párrafos anteriores (sobre los pendientes que en realidad no hago por vagancia, más que por falta de tiempo), se aplica con especial énfasis a mi tesis inconclusa. Podría estar escribiéndola ahora mismo, pero no, nunca la estoy escribiendo. Tres años después de terminar la carrera, ya me resulta imposible sentarme a pensar en este trabajo final. De algún modo, cuando termine con los finales de la maestría, tengo que escribir esta tesis. MUERTE.

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