Queridos estudiantes de arquitectura:
Si supieran cuanto los envidio, cada vez que paso por la ventana del estudio donde construyen sus espectaculares maquetas, mientras pienso que me equivoqué de carrera; que mi vocación era esa.
Apenas los veo, pienso: todavía estoy a tiempo. 25 años no es tarde para arrancar una carrera.
Pero sé muy bien que nunca lo voy a hacer. Aún si tuviera la certeza de que mi felicidad está ahí, con ustedes diseñando edificaciones, no me animaría a empezar de cero. No por no querer admitir que me equivoqué al elegir economía, sino porque para mí es un orgullo haber terminado la carrera a los 22, y tener un máster a los 25, y cambiar de carrera es arrancar de cero. Perder toda esa ventaja que me gané. Ventaja en algo que no se si quiero hacer para siempre.
Me siento tan idiota.
No puedo evitar que me duela la panza cada vez que los veo felizmente haciendo sus maquetas, y me siento como en una película navideña donde el niño pobre (usualmente llamado Timmy) limpia con su aliento y el puño un cristal y mira a través de la ventana de la juguetería a los otros niños eligiendo sus regalos, sabiendo que no va a tener eso que lo haría tan feliz.
Ahí está, mi juguetería. Arrastro los piés a la clase de Administración de Portafolios mientras los
veo con los dedos llenos de pegamento, haciendo paredes de madera balsa.
Tal vez estoy idealizando la carrera. Seguramente hice eso con economía alguna vez. Pero a economía la idealicé distinto. Éxito económico, inteligencia, matemáticas, análisis, respeto, admiración por mi capacidad de resolver ecuaciones. Con esos valores idealicé economía. A arquitectura la pienso como diversión, manualidades, estética, creación, admiración por lo bello, orgullo. Creo que eso lo dice todo. Podría vivir de hacer manualidades y de dibujar; algo que una pantalla de Bloomberg con cotizaciones del S&P500 nunca me va a dar.
Depresión.
Ahora que estoy desempleada y tengo tiempo para reflexionar, busco trabajo y me doy cuenta de que la persona que hace tres años quería vivir para trabajar, tener un gran sueldo, ir a hacer un doctorado afuera, tener prestigio y un puesto de gran jerarquía en una prometedora empresa top mundial, desapareció. Estudié economía, empecé el máster, y encaminé todo en esa dirección, para ahora descubrir que ya no soy yo, y que ya no quiero eso. Peor aún, ya no sé qué quiero.
Cada tanto Nardo me dice: "Y pensar que vos siempre hablabas de que querías vivir para trabajar mil horas por día en una gran empresa. Te achanchaste." Ahora nada me da más miedo en el mundo que pensar que estoy caminando hacia una vida de vivir para trabajar, exclusivamente. ¿Me achanché, o me detuve un segundo a pensar en serio, en vez de dejar que el flow de mi carrera me arrastre a una vida sin vida?
Renuncié en agosto y tuve once entrevistas de trabajo. Cuatro en consultoras de estrategia top, dos en consultoras de management medianas (una basada en San Pablo! Consideré ir a vivir allá sin pensarlo demasiado! ¿Estoy loca?), dos en bancos de inversión (uno local y uno norteamericano), una en un fondo de private equity que invierte en maquinaria agrícola (???), una en un banco, una en una empresa de consumo masivo. En las primeras ocho entrevistas que nombré, una de las primeras cosas que me advirtieron fue:
'Acá se trabaja -mínimo- hasta las 9 pm, y cada tanto hay que trabajar el fin de semana. Igual, no son tantos los días que nos quedamos después de las 12 am'.
Si, no hay problema con eso, contesto siempre. Y después me voy en el bondi pensando cómo sería una vida así, y no puedo ni imaginarlo.
¿O sea que nunca voy a tener tiempo de ir al médico? ¿De ir al gimnasio o a jugar al fútbol con mis amigas, que desde que empecé el máster me esperan a que lo termine de una vez para volver a encontrarnos en la cancha? ¿Entonces me olvido de volver a tener una cena familiar en día de semana-- ni siquiera en los cumpleaños? ¿Significa que nunca más voy a poder pisar un negocio no-gastronómico ni de shopping en un día hábil? ¿Me olvido de hacer un curso de lo que sea, de aprender un nuevo idioma, de seguir estudiando? ¿QUIÉN PUEDE VIVIR ASÍ? ¿ACASO ESO ES VIVIR?
No entiendo. No me entra en la cabeza. 50% de V. tiene grabado en la cabeza que entrar a una de esas firmas es sinónimo de éxito. 50% de V. no entiende, no puede concebir cómo eso puede ser sostenible o llevar a la felicidad. (Sé que no es sostenible, sé que es una industria en la que nadie dura más de 5 años.) Sin duda ese camino va a llevar a tener más prestigio, empleos que paguen más y que demanden más, mayores responsabilidades, desafíos más divertidos, y un currículum envidiable pero... nada de eso es sinónimo de felicidad, y, peor aún, nada de eso conduce ni siquiera indirectamente a ser feliz.
¿Qué sueldo debería demandar a mi empleador por llevarse mi tiempo y mi esfuerzo y quemarme la cabeza los próximos 5 años? ¿¿Acaso existe una cifra por la que, dentro de cinco años, pueda mirar hacia atrás y pensar "perdí la mitad de mis 20s, pero valió la pena"??
La onceaba entrevista--- es un tema totalmente distinto. Merecedor de otro post.
Otra Lic. en Economía in troubles??? Leyendo tu relato me relato me acordé de mí hace unos años atrás...
ResponderEliminarLa cuestión es no sentirse "tan idiota" y pensar que la vida tiene sus caminos misteriosos y que no siempre son los que una había planificado, y eso también es crecer.
Saludillos sin ecuaciones jajaj :)
Verin!
ResponderEliminarJamás pensaría que te achanchaste, ni use esa palabra! Me parece que estás en una etapa de reflexión, donde te estas sacando los estereotipos 'modelo contemporaneo' para encontrar algo que te haga feliz!
Y me pone re contento! Y no sos la única, hay mucha gente buscando lo mismo. Y creeme, podes ser muy feliz Y hacer más plata que trabajando en una de esas empresas.
Beijos!
N.
Recién estoy en tercer año de economía y ya me siento muy identificada con todo esto. No sé cómo llegué a esto de 2011 pero bueno, ¿cómo va todo? ¿seguiste ese camino?
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