viernes, 12 de agosto de 2011

Maxi Crisis

Querido blog,

Te acordás de cuando, hace unos meses, te dejé un lindo post hablando de una mini crisis, un mes y medio después de haber entrado a mi trabajo actual?

Bueno. El lunes renuncio. Ya no me importa nada. Hace 10 meses que de lunes a viernes de 9 am a 18 pm la paso MAL. Esto ya es nocivo. Me gustaría haber conseguido otro trabajo antes de renunciar a este, pero no se dio. Confío en que, una vez que esté a salvo de las fuerzas del mal de esta organización que me roba tiempo de pensar, voy a poder ponerle todas mis energías a un proyecto nuevo, ya sea en relación de dependencia o por cuenta propia.

Confío en que una vez que deje de trabajar acá, vuelvan mis ganas de leer, de escribirte, de socializar con extranos (?), y que también vuelva mi confianza en mí. Porque la perdí un poco, acá. Al trabajo lo detesto y siento que lo hago mal. La presión que me ponen hace que piense que tardo demasiado. Así cualquiera se desmotiva; pierde la confianza. Bah, no la perdí. Diría que la guardé y no la encuentro; sabrás que soy bastante desorganizada. Seguro está debajo de la pila de paquetes de té en hebras que dejé en el escritorio hace dos semanas. Si ahí guardo el té, junto con una camisa que hace tres semanas dejé hecha un bollo adentro de una bolsa y olvidé de poner a lavar, entonces imaginate que la confianza la puedo tener ahí debajo tranquilamente.

Renuncio y punto. Está decidido. Puede no ser el mejor momento. Sí, hay elecciones nacionales, crisis internacional... Puede ponerse complicado el encontrar otro empleo. Pero nunca hay un momento ideal para renunciar. Nunca es una decisión fácil, o feliz, o sin riesgos. Ojalá que la ecuación clave que tanto predican en el máster en finanzas, que a mayor riesgo hay mayor ganancia, se cumpla.

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