miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cumplir con todos

El fin de semana pasado fuimos con Caro a la playa. Fue... no sé como explicarlo. Fue lo más tranquilo del mundo. Sí, sin turbulencias, ni discusiones ni nada. Creo que la palabra que define al fin de semana es 'naturalidad'.

Pongámoslo de este modo: nunca antes ninguna de las dos se había ido con su pareja/chica/persona por un fin de semana. Y yo no había evaluado muy bien la cosa. La verdad es que suelo calcular todos los resultados posibles para cada situación, y esta vez, no. Era jueves y recién comprábamos los pasajes. Ni por un segundo me pregunté si sería peligrosamente aburrido estar 6 horas sin nada para hacer. Tampoco me planteé que yo iba a ser la dueña de casa, la que mejor conocía el lugar y las calles y dónde comprar una pizza y cómo se abre la llave de gas o en dónde se encuentran las frazadas. Los días antes del viajecito lo único al respecto que cruzó mi cabeza fue que sería lindo ir a comer a un parador de la playa que está a la salida del departamento.

Caro se portó genial. Parecería que estoy hablando de una nena, pero lo cierto es que es bastante caprichosa, le pone mal que las cosas no salgan exactamente como ella quiere, o que no se haga lo que ella propone. No está acostumbrada a que nadie le diga que no y yo... A mí me gusta que me histeriquee, me divierte complacerla en sus pavadas, pero hasta cierto punto. Tampoco me voy al extremo de lo irracional sólo porque se le ocurre.

Ejemplo:

Era sábado a la tarde y estábamos en un hotel, hace un par de fines de semana. A eso de las 9 pm Caro se acordó de que le había prometido a un amigo hacer algo por su cumpleaños (nadie le había propuesto nada y no daba dejarlo solo); una amiga le mandó un mensaje de texto para reclamarle que no se veían hace mucho; y su mejor amigo le dijo que quería ir a un cumpleaños en Quilmes y que no iba a ir si ella no iba, aunque fuera por un rato. Caro quería cumplir con todos. En voz alta, trazó un mapa que nos llevaba de inmediato desde hotel en Capital hacia Quilmes (1 hora de viaje) para cenar -y de paso liquidábamos el tema de en dónde cenar-, de ahí su amigo podía traernos de regreso a Capital para llevar al cumpleañero a tomar algo o al casino -pero por menos de 2 hs- y ahí tal vez decirle a la amiga del mensaje de texto que se nos uniera -y de paso cumplir con ella- para volver al hotel antes de las 5 am. Yo no podía creerlo.

Realmente se notaba en su expresión que no encontraba la forma de cumplir con todos y conmigo a la vez (hola, estamos en un hotel en Palermo, la idea era ir a comer algo por acá y volver, no?). Ella seguía lucubrando combinaciones de planes que nos llevaban desde Puerto Madero a Quilmes, y de regreso a Palermo, o de Palermo a Quilmes y despues a Palermo pero no solas, sino con el cumpleañero. Yo desestimaba todos sus planes, generalmente con la respuesta de 'no quiero volver a las 5 am. Quiero salir pero volver temprano.'

"Tenés razón", me respondió. "Le voy a decir a Martín que no vamos, no da ir a Quilmes." Lo llamó adelante mío, no demasiado convencida con su argumento. Martín la dio vuelta en un segundo. Cuando cortó, Martín nos había resuelto la vida: Primero Caro iba a ir a Quilmes y él la iba a traer de regreso, para llevarla al casino o a donde quisiera ir con el otro amigo. Creo que la propuesta de la mina del mensaje de texto quedó descartada. Yo, según Martín, podía hacer lo que quisiera... Flaco!! Qué parte de 'estamos en un hotel' no entendiste?? No sé ustedes, pero si yo llamo a una amiga con una propuesta, y me dice 'estoy en un hotel con mi pareja', respondo 'genial, que te diviertas, nos vemos otro día'. O no sé qué respondo, pero definitivamente no te armo un plan para acumular millas de viajero y estar en cada rincón de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires EXCEPTO la habitación que alquilaste con tu pareja. Bueno, será cuestión de criterios... NOT!

Cortó con Martín y me explicó el plan. En vista de que Caro no entraba en razón, me puse firme. "Si vos te vas Quilmes, mientras tanto yo me voy a otro compromiso que tenía y que cancelé por vos. Nos vemos acá a las 3 am." Hizo puchero. Sí, puchero, trompita, cara de confusión+berrinche. Me dijo que tenía razón. Y estaba a punto de llamar a su amigo para cancelar el road trip a Quilmes cuando sugerí que mejor se lo comunicara por mensaje de texto, no fuera cosa de que la volviera a convencer.



Evidentemente el ejemplo se me fue de las manos y devino en post entero. La anécdota del viaje la dejo para el próximo post, mejor. Sólo quiero extraer la conclusión de los párrafos anteriores: Caro se ofuzca con ciertas situaciones, como querer cumplir con todo el mundo; y no maneja bien las cosas cuando hay restricciones (de espacio, tiempo, dinero, ánimos, etc.). Esto tampoco lo tomé en cuenta a la hora de irnos 72 hs consecutivas juntas a un lugar en dónde no conocíamos a nadie ni había muchas opciones para salir.

Cuando digo que Caro se portó bien, me refiero a que se bancó bien la situación, sin dejar que se escapara este costado caprichoso y cabeza dura suyo. Que, by the way, adoro.

3 comentarios:

  1. :D jajajaj buenisimo V!!! jajajaj
    Me mataron los planes enroscadoos!!! jajaja
    Yo era asi en un momento jajajajaja
    Besoss

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  2. Quiero una novia como vos Cap!!! jaja
    Yo soy igual a Caro, pero con la diferencia que a mi novia le jode que le haga eso!!! es más hace exactamente 15 minutos discutimos por telefono. Yo quería hacer unas restructuraciones del programa de hoy a la noche y nisiquiera escucho que tenía para proponer. Simplemente respondió con un: odio que siempre quieras cambiar de planes, ya está organizado lo de hoy. Fin, hacemos eso... =(
    A mi me parece que a veces está bueno a último momento agregar algo a la noche para hacerla más divertida y también hay que darle espacio a la espontaneidad por si alguien te llama el viernes y te dice: te copa hacer esto? y vos respondes: no, sory desde el martes que se que voy a hacer no hay cambios de planes. No Way!
    Besotes!!!

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  3. jajaja sí! A mí me encanta la espontaneidad! Nunca sé qué voy a hacer el fín de semana hasta las 12 de la noche. Pero esto era demasiado, y aparte Caro quería quedarse pero no sabía cómo decirle que no al amigo Martín (jaja sí, dije 'el amigo Martín').

    Al final terminamos yendo con el del cumpleaños al Casino de Puerto Madero y después fuimos a tomar algo a Plaza Serrano, pero negociamos que nos viniera a buscar y nos trajera de regreso a Palermo. Bien, no?


    Sensei!! jajajaja pobre, me imagino su cara de 'mi novia no me deja'. Haga lo siguiente: déjese el sábado que viene abierto a lo que usted quiera, y dígale a su novia a último momento que es lo que se le ocurrió hacer. Nada de planear con una semana de anticipación! Quién puede hacer eso? Es imposible!!

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